El sufijo ismo añadido a un sustantivo abstracto que sirve para aludir a algún tipo de doctrina, tendencia, teoría, o sistema. Así lo define nuestro diccionario canónico, pero sostengo que a la enumeración precedente debería añadirse que también sirve para denotar una actividad social muy generalizada. El turismo es una teoría, aunque de momento mejor sería caracterizarlo como una doctrina porque no alcanza aun el nivel científico deseable. También es un sistema el turismo tanto en el plano doctrinario como en el de gestión empresarial pública y privada. Pero desde que en la segunda mitad del siglo XIX hablamos de turismo es para aludir a una actividad social que ya entonces empezaba a ser practicada por estratos de población cada vez más numerosos.
Turismo en definitiva es un sustantivo abstracto con el que aludimos a la realización masiva de desplazamientos de ida y vuelta por variados motivos, entre ellos uno muy singular, por gusto o por ociosidad, algo que hasta entonces solo podían hacer las clases privilegiadas pero que desde entonces empezaban a hacer otras clases sociales, primero la alta burguesía y después la media hasta llegar a nuestros días, en los que dicho motivo también está presente entre las clases bajas gracias a la implantación de las vacaciones pagadas. En definitiva, de una situación original en la que la realización de viajes de ida y vuelta (tour) por todos los motivos entre los que estaban los recreativos solo podían hacerlo los potentados (la llamada por Veblen a fines del XIX) clase ociosa y por ello era un signo externo de riqueza y poder, hoy están al alcance de los residentes de los países más avanzados.
De aquí que cuando hablamos de turismo estamos aludiendo a desplazamientos de ida y vuelta masivos. Puede decirse por ello que el turismo es un fenómeno social de la época moderna gracias a que ha sido en ella donde se han podido vencer los obstáculos de la distancia de una forma cómoda y con costes asumibles por casi todas las capas de población.
El turismo, pues, está compuesto por turistas, pero un turista no hace turismo como una golondrina no hace la primavera. No debe sorprender por ello que Geoffrey Dumazedier sostuviera con tesón que de turismo solo puede hablarse con propiedad desde mediados del siglo XX. Dumazedier debió especificar que se refería más a la oferta de servicios turísticos que a su demanda aunque obviamente ambas son las dos caras de la misma moneda. Dumazedier se refería a que solo si hay una demanda elevada (masiva) puede haber una respuesta de oferta con alta capacidad instalada (masiva). Aunque es evidente que la disponibilidad de una elevada y diversificada oferta de servicios turísticos genera una demanda creciente de esos servicios. De ahí que se pueda hablar de exitoso vencimiento de la distancia porque gracias a esa oferta los desplazamientos de todo tipo pueden hacerse de una forma cómoda y asequible para cada vez más personas. Hoy, pues, el turismo es masivo o no es turismo.