Como he dedicado ocho años a la reconversión de empresas en crisis fruto de las experiencias que VIVÍ y SUFRÍ, escribí el libro “100 SOLUCIONES PARA SALIR DE LA CRISIS”, invito a todos los lectores a que estén despiertos para saber y poder detectar los cambios pequeños y sucesivos para poder dominarlos porque cuando nos distraemos por la complacencia convertida en comodidad. Esta débil orientación al progreso, al examen y sus consecuencias, acompañada con una alta rigidez, está dando de comer a lo que llamamos crisis por llegar tarde en un mercado de oferta.
Lo irónico es que los que se resisten a cambiar, cuando deben pagar por un producto y/o servicio se convierten en súper exigentes examinadores de sus proveedores. Paradoja curiosa. Me recuerdan al enfermo que con un elevado sobrepeso, por su sedentarismo y mala alimentación, visita a su médico y cuando le receta hacer deporte y adelgazar, se enfada con el médico protestando por sus derechos a una pésima y suicida dieta y a no moverse del sofá.
Obviamente he vivido en mi propia integridad física y seguridad jurídica las consecuencias cuando inicias en las empresas procesos de adelgazamiento de vicios, comodidades, prevendas y conductas. Unos se resisten a su suerte, otros se dejan llevar y otros son incluso mal vistos por querer ponerse en buena forma para poder ser felices teniendo éxitos.
Ojalá esta demoledora crisis sirva para por convicción mejor que por obligación entender que el sueldo solo nos lo pagan las ventas, como consecuencia de ofrecer a cada cliente su excelencia personalizada y en plazo.




