
Citan como ejemplo la cultura del olivo, que ha generado un segmento de mercado gastronómico denominado oleóturismo, que posibilita a las cooperativas y empresas a obtener recursos adicionales y complementarios por medio del turismo al añadirle valor a su producto.
Schlüter y Thiel (2008) definen a las rutas alimentarias como:
“Un itinerario que permite reconocer y disfrutar de forma organizada el proceso productivo agropecuario, industrial y la degustación de la cocina regional considerada una expresión de la identidad cultural nacional. Las integran los productores que reciben turistas en sus establecimientos y les brindan servicios de alimentación y los restaurantes regionales que privilegian en sus menús los platos tradicionales basados en la producción primaria local y las agroindustrias de la zona. Se organizan en torno a un producto clave o, en algunos casos, alrededor de una cesta de productos que caracteriza la ruta y le otorga identidad y el itinerario se desarrolla sobre la base de la red vial”.
Entre las modalidades que presentan las Rutas Alimentarias Argentinas, Barrera (2003) distingue las siguientes:
• Rutas gastronómicas por productos: Se trata de rutas organizadas sobre la base de un determinado producto: vinos, quesos, etc.
• Rutas gastronómicas por plato: Se trata de una organización cuyo sustento más importante es el plato preparado. Es decir, que la cocina constituye el hilo conductor de la
organización.
• Rutas étnico-gastronómicas: Si bien podrían formar parte de las rutas por plato, el componente étnico es tan importante que merece ser destacado. Se trata de emprendimientos basados en la tradición culinaria de los pueblos originarios y de los inmigrantes que se asentaron en diferentes partes del país.
Es necesario resaltar que las rutas mas antiguas conocidas son las que al vino se refieren (enoturismo) ya que las visitas a las bodegas son antiguas y hay registros de que ya había viajes organizados para este propósito en el Grand Tour (Schlüter y Thiel 2008). El Grand Tour fue una modalidad de viajes que frecuentemente hacían por Europa los hijos de los hombres más ricos de Inglaterra para completar su educación y status por los altos costes que representaban ya que los viajes podían llegar a durar incluso de años. Su apogeo se alcanzo en el siglo XVIII, aunque es cierto que se encuentran registros desde el siglo XVII. Según Luis A. Garay Tomajón el Grand Tour fue el fenómeno precursor del turismo. De igual modo mencionan que el período entre las dos guerras mundiales, vio la aparición del automóvil como vehículo para recorrer la campiña europea, visitar poblados de reducidas poblaciones y tomar contacto con la gastronomía local. Estos pequeños restaurantes alimentaban a quienes se desplazaban por estos territorios y, a la vez, hacía accesibles preparaciones locales que luego incidieron en los platos ofrecidos en los restaurantes elegantes. A estos visitantes el escritor francés Curnonsky los llama gastronómada, el gastrónomo viajero quien puede circular en coche y parar en cualquier pueblo para probar sus platos y bebidas. Curnonsky, en colaboración con Marcel Rouff, reconociendo el valor de las cocinas regionales editó en la tercera década del siglo XX La France Gastronomique, un minucioso homenaje a las cocinas regionales y al sentimiento que las conforma.
Estos desplazamientos cortos o largos de visitantes nacionales a localidades del interior de sus países con fines gastronómicos son los más frecuentes en cualquier país del mundo aportando una gran gama de beneficios al producto interno bruto (PIB) o finanzas públicas.
Por lo anterior nos atrevemos a sugeriri la siguiente definición como resultado de la tesis doctoral del que aquí escribe:
Propuesta Definición Producto Gastronómico Turístico
Es un conjunto de productos, servicios y experiencias gastronómicas tangibles e intangibles en rutas, circuitos o itinerarios en regiones geográficas, que se ofrecen con el propósito de satisfacer los deseos o las expectativas de manera prioritaria y complementaria como principal motivo de desplazamiento del turista…, es un producto compuesto que debe ser analizado en función de los componentes básicos que lo integran: mercados, productos atracciones y actividades, alojamiento, infraestructura interna y externa, estructura o equipamiento y superestructura.




