Lima es una ciudad llena de rincones insospechados que a consecuencia del empobrecimiento del país y la violencia terrorista que sufriéramos se fueron envileciendo. En contraposición, el progreso económico que anima al país en los últimos 20 años está trayendo consigo la recuperación lenta de múltiples espacios como los parques, las plazas, los edificios del Centro Histórico y ahora este programa de huacas.

Me sorprende francamente que surjan voces criticando esta iniciativa indicando lo peligroso que son los barrios que rodean las huacas o la falta de coordinación del MINCETUR con los municipios, quienes, también se afirma, debieran haber sido los encargados de realizar esta recuperación. En un país donde estamos acostumbrados a que las autoridades no hacen nada, es un enorme mérito que un ministro logre que algo se haga, así que en lugar de criticar creo que debemos sumarnos de manera entusiasta al proyecto buscando las oportunidades para participar.

Aprovechando la ley de inversión en los alrededores de los monumentos históricos susceptibles de ser visitados por turistas es que el MINCETUR y las municipalidades debieran fomentar agresivamente la inversión en los alrededores de los monumentos para instalar restaurantes y/o hoteles. El caso del restaurante La Huaca en la Huaca Juliana es un excelente ejemplo, quizás el mejor referente, de lo que este modelo de gestión permite, esto es, la generación de recursos propios para el monumento que le permita autosostenerse.

Así que ideas sobran para aplicarlas a este esfuerzo. Insistimos en que la recuperación de esas huacas es el primer paso para la recuperación del resto del vecindario también. Así que a los alcaldes y autoridades que sueñan con la reelección, aquí es una magnífica oportunidad de mejorar su función gracias a alguien más… y los vecinos deben tener en cuenta que participar es construir un mejor lugar donde vivir.












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