En los tiempos actuales, el turismo social vuelve a estar en el aire. Nos indican los que más saben de eso, que en España ya son dos millones las personas que el turismo social mueve cada año. Con la crisis, es muy probable que el mercado aumente, y pronto no solo se beneficien del turismo social los jubilados. También, como en algunos países europeos ya ocurre, los desempleados pronto podrán disfrutar de viajes acordes a sus posibilidades. Una forma de olvidar los propios problemas, y descubrir el propio país, y las ventajas e inconvenientes que se sufren o disfrutan en otros lugares vecinos.
A todos los gobiernos les tiene que interesar la posibilidad de hacer que las personas en desempleo viajen, conozcan y abran sus mentes a otras formulas culturales y económicas. Hay que sacar a las personas de su melancolía. Hacerles ver las posibilidades que aun hay en muchas partes. La vida no está reducida a un solo lugar, donde hemos nacido o donde nos hemos anclado. La vida vive en todas partes, la ilusión puede aparecer en cualquier lugar. En cualquier momento, a cualquier hora, y normalmente, sin avisar.
Siempre he intentado apostar por la vida activa. Si aquí no hay cosecha, busquemos otro terreno donde la haya. El esfuerzo de adaptación será siempre una oportunidad de avanzar un paso más hacia la ilusión, la confianza y la feliz realización personal. Quedándonos congelados en el tiempo no avanzamos. Nosotros seguiremos congelados, pero el tiempo seguirá avanzando. Otros aprovecharán las oportunidades que nosotros hemos despreciado con nuestra actitud.
El turismo nos ofrece la oportunidad impagable de reorientar nuestra vida, nuestro futuro y recibir nuestra recompensa en ilusión y felicidad. Al mismo tiempo una buena oportunidad de reorientar nuestro negocio, atendiendo a las necesidades de estos colectivos de personas, a las que el turismo puede ayudar, y mucho.
Estoy preparando una conferencia sobre este tema la próxima
semana en Perú. Revisando papeles y pensamientos me llegan
a la mente muchas ideas que espero poder compartir.
comentarios
Algunas alternativas en turismo social se relacionan con el compartir de expresiones culturales como el turismo rural y/o vivencial que expresa una simbiósis cultural entre aquellos que quieren salir de la rutina o el estress de la ciudad y aquellos que quieren dar a conocer su sencillez, tranquilidad y tareas menos agitadas por el medio en el que se desarrollan, a través de una convivencia que genera una mezcla de sentimientos y habilidades desconocidas para ambos.
Además, una alternativa de turismo social es la atención a los grupos minoritarios, pacientes con VIH dándoles motivos para seguir desarrollando su vida y aprendizaje de culturas y ambientes; de niños con escasos recursos para el aprendzaje de capacidades que pueden permitir una trasformación de su habitat; de jubilados que deciden invertir en alternativas de conocimiento del mundo en los viajes; etc.
No solo es el tiempo de ofrecer una experiencia de turismo cultural,recreativo sino también acercar al turista "más afortunado" a conocer realidades que jamás ha visto antes y que puede permitir abrir su corazón y expresiones de solidaridad con aquél que necesita en cualquier ámbito o lugar.
Hoy en día es necesario establecer criterios que nos permitan unirnos en proyectos sostenibles que sean revitalizadoras para el compromiso frente al medio social y ambiental en el que habitamos como personas y que merecemos una dignidad más allá de los contenidos de ganancias monetarias. El turismo social es una gran oportunidad para generar experiencias que perduren en el tiempo y generación de valor para las empresas turísticas que las promuevan: Es mejor apostar por una compra de paquete turístico con una empresa que combina la ayuda social que simplemente se queda reducida a una ganancia de utilidades económicas.
Pero me alegra haber aprendido algo nuevo después de muchos años.