La coexistencia en casos de planes estratégicos de ciudad, planes especiales para ciudades Patrimonio de la Humanidad, planes de excelencia turística y planes de marketing, ofrecen generalmente carencias de coordinación que implican ineficiencias importantes en la aplicación de recursos (económicos y humanos).
Otra importante dificultad destacada por V. Bote (CSIC) es la necesidad de establecer un nuevo lenguaje para la comprensión del turismo cultural que comience por una elaboración de tipologías turísticas a partir de investigaciones segmentadas de la demanda urbana .
Las ciudades con patrimonio, sean pequeñas, medianas o metrópolis, cuentan con recursos y vocaciones productivas y de servicios muy diferentes y resulta muy arriesgado extrapolar resultados de investigaciones de Sevilla, Ronda, Madrid, Toledo ó Ávila, por poner un ejemplo, a otras ciudades. En las investigaciones del CSIC, tanto para una metrópolis, Sevilla, como para una ciudad media como Ronda, la mayor atractividad para los visitantes es el conjunto de recursos de la ciudad, su carácter multidimensional y multimotivacional, a pesar de sus grandes diferencias en dimensión espacial, población, equipamientos, infraestructuras e importancia o variedad de los recursos turísticos.
Desconocimiento de tipologías turísticas, segmentos y subsegmentos culturales, y complejidad y escasa tendencia a la coordinación son factores que han contribuido al gran retraso en el desarrollo del turismo urbano y específicamente del cultural.
Otras dificultades de consideración se refieren a la gran dispersión del patrimonio cultural en orden a su propiedad y gestión: Estado, regiones, municipios, Iglesia, fundaciones, particulares, empresas e instituciones. Problemas por un lado de accesibilidad a los recursos, tanto física como de interpretación adecuada, con graves consecuencias en múltiples ocasiones sobre la conservación y desarrollo de los recursos, sea por falta de medios económicos o por inadecuadas políticas culturales.
Desde el punto de vista espacial son poco frecuentes los análisis a nivel de distritos, barrios y sitios de la ciudad para equilibrar el desarrollo en orden a sus propias potencialidades, exigencia de solidaridad entre sus diferentes zonas y la redistribución de flujos de visitantes entre las mismas, a fin de contribuir a un mejor conocimiento del patrimonio y a la descongestión de visitantes en determinados puntos y recursos.
También desde el punto de vista conceptual se hace preciso establecer escalas adecuadas para los recursos culturales a efectos de la planificación y marketing. Instalarse en definiciones genéricas sobre turismo cultural, sin graduar o jerarquizar o ni siquiera clasificar el patrimonio y los recursos culturales, ayudan poco al planificador.
No menos importante para la adecuada creación de espacios, productos (experiencias turísticas) y su comercialización es invertir la situación actual donde los operadores extranjeros deciden sobre las ciudades que formarán parte de los circuitos, los recursos a visitar, alojamientos, actividades, duración de los viajes y otros aspectos de los mismos, con intervención mínima de las ciudades (instituciones y proveedores privados). Es necesario y urgente pasar de un marketing de mercado a otro de destinos donde tanto las investigaciones como las instituciones y los prestatarios de servicios definan el modelo turístico de ciudad y decidan sobre planificación de espacios, productos y comercialización, en función de los intereses culturales y turísticos, del patrimonio y población del destino.
Por otro lado, el ámbito espacial de las ciudades puede y debe ampliarse a otros espacios y ciudades para sumar mayores atractivos turísticos para la demanda, configurando “clusters”, es decir, espacios receptivos compuestos por varias ciudades con patrimonio relevante que cuenten con razonable accesibilidad externa y conectividad interna y un tejido de relaciones comerciales e institucionales turísticas suficiente para la creación de productos turísticos conjuntos (coordinación) y distribución y promoción simultánea en cada viaje turístico.
El sistema de organización, creación de productos y distribución en clúster permite, especialmente para los viajes en circuito de Europa por España y los nacionales en itinerarios de varias ciudades, reducir el número de ciudades visitadas en cada viaje, ampliar el número de recursos visitados en cada ciudad y su estancia media y aumentar el efecto económico en cada ciudad del clúster, todo ello con mayor comodidad para el visitante y en beneficio de una mejor interpretación del patrimonio (mayor tiempo disponible).











