Boletin Turistico

Al Buen Entendedor… El Rescate de la Ciudad

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En el examen final del curso, se hizo esta pregunta:

¿Cuál es la diferencia entre una solución y una disolución?. Respuesta de un alumno:

“Si colocamos dos de nuestros políticos en un tanque de ácido, para que se disuelvan, eso sería una disolución.

…Pero si los colocamos a todos, eso sería una solución…”

 

Sergio González
Hace unos tres años estuve en Santa Marta, en el caribe Colombiano y pude atestiguar el maravilloso rescate que del centro histórico de esa hermosa ciudad se venía realizando. Más que rescate se denomina Puesta en Valor, lo que implicó una serie de esfuerzos de todo tipo. Se erradicaron los cableados aéreos, se rescataron fachadas, se pusieron en valor maravillosos edificios coloniales, se remodelaron esos preciosos balcones de madera como los que abundan en Cartagena de Indias y de manera muy importante se reglamentaron anuncios, letreros, publicidad y usos de suelo, entre otras cosas. Fue una gran obra liderada por un alcalde, que tomó cerca de cuatro años hasta su culminación.

Uno de los detalles que llamó mi atención durante el recorrido que amablemente me ofrecieron mis anfitriones, fue el mecanismo utilizado para cambiar los usos de suelo en pleno Centro Histórico y con ello iniciar migración hacia giros turísticos. Resulta que al remodelar una casona antigua, se encontraban con que el propietario o el ocupante podía ser una tienda de abarrotes o una mercería antigua, que desde luego no era compatible con el propósito que se buscaba de generar flujos de turismo al Centro Histórico, al tiempo que se recuperaba la imagen y la identidad.

 

En ese sentido los gestores del cambio, propusieron una reforma legislativa que les permitiera incrementar de manera sustancial el impuesto predial en esa zona por razones de interés general, con lo cual la migración hacia giros turísticos se dio de manera casi natural. La idea era contar en esos inmuebles antiguos con hoteles boutique, bares de buen gusto, galerías y tiendas de ropa fina que pudieran atraer a los turistas.

 

Pudiera sonar impopular el incremento de impuestos, sin embargo el predial es uno que en teoría debería servir entre otras cosas, para dignificar a las ciudades, y en este caso el argumento parece lógico.

Otro elemento importante que acompañó la Puesta en Valor de Santa Marta es el Plan de Divulgación, que entre sus propósitos destaca: “Esta puesta en valor no es más que una intervención socio-cultural, un proceso de revalorización que implica utilizar cada uno de estos espacios públicos, que debe arrancar con el propósito de destacar y exaltar sus características, su trascendencia histórica y crear una atmósfera apropiada para que cumpla a plenitud una nueva función social en nuestra época; que bien planeada se traduciría en un nuevo atractivo para el turismo. Su implementación permitiría una nueva lectura a su legado histórico, el redescubrir de elementos de su lenguaje arquitectónico hasta el momento ignorados”.

 

Me pregunto si pudiéramos emprender un proyecto similar en Cancún. Existe por ejemplo el movimiento que lidera mi amiga Tiziana Roma, para preservar y conservar la llamada “zona fundacional” de Cancún, en donde muy bien podría encajar una Misión como la arriba descrita.

 

Esto supone sumar voluntades, compromisos y liderazgos. Existen tantos y tantos inmuebles en el abandono, no solo en la zona centro de Cancún sino ahora lamentablemente también en la zona hotelera, que bien podrían ser sujetos de un aumento sustantivo en el impuesto predial, so pena de ser embargados. Los ingresos por concepto de este incremento, podrían ser vigilados por un Comité colegiado integrado por sectores público, privado y social con el propósito final de canalizarlos al rescate de la ciudad.

 

Cuando el ex Alcalde de Medellín, Colombia, Sergio Fajardo, hizo la enorme y profunda transformación de la ciudad y el rescate de espacios públicos, le preguntaban continuamente, ¿cómo lo hizo?, y su respuesta era: “muy simple, con el impuesto predial, el chiste está en no robárselo”…

 

Hace unos días cuando publiqué mi columna “Los Lunares de Cancún”, me escribió una de mis ocho lectoras para decirme que eso de expropiar y demoler, era socialista y de extrema izquierda. Honestamente no me identifico con esas ideologías, y coincido en que la propiedad privada debe ser intocable, sin embargo cuando se llega a los casos extremos de abandono e inmundicia como el Party Center, que afecta a toda una ciudad, el tema se convierte en interés público generalizado y las medidas deberían ser también extremas. La misma elocuente lectora, me proponía medidas como las de Santa Marta, es decir un aumento al predial de esos mugrosos inmuebles; la verdad me gusta la idea.

 

Hay un edificio en la Avenida Tulum de nuestro querido Cancún, que como único inquilino tiene a una cantinucha de nombre taurino, que pareciera estar ubicado en la zona de guerra de Irak, o condición similar que según me han contado es propiedad de un político-notario. Ese edificio es una verdadera vergüenza para una ciudad como Cancún. ¿Hasta cuando deberemos soportar que permanezca ahí ? ¿ el derecho a la propiedad privada le puede permitir denigrar a toda una ciudad y sus habitantes ?...

 

¿Hasta cuando alguien se va a decidir a rescatar Cancún y ponerlo en valor, hasta cuándo ?...

Cualquier comentario con esta columna que quiere demoler, favor de dirigirlo a:

sgrubiera@acticonsultores.com

 

 

Ultima modificacion el Lunes, 30 de Abril de 2012 07:27

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