Debo afirmar que me resulta fácil de entender que un capitán pueda beber fuera de su turno y con moderación, también que se hagan maniobras riesgosas, que se llegue a creer algo especial y que juegue a ser un playboy. No lo justifico pero lo puedo entender.
Lo que no es entendible en el caso del Comandante del Costa Concordia es la cobardía de abandonar tu buque, especialmente en una situación no demasiado peligrosa y por quien hubo comenzado su carrera en la compañía como Oficial de Seguridad. Tampoco es comprensible la mentira o la negativa a recapacitar cuando te intentan hacer entrar en razón interpelado por el Capitán De Falco desde tierra firme. En este punto también hay que recordar que en el mismo bote huían Dimitri Christidis, 2º oficial, y Silvia Coronita, tercera oficial, cuando aún se veían decenas de personas en cubierta. Es una enorme vergüenza para la profesión.
Los accidentes pueden pasar y deben ser analizados con detenimiento, pero los crímenes que comprometen la vida de personas, el honor y credibilidad de toda una “casta” y el futuro de una industria DEBEN ser juzgados de forma ejemplar y no sólo a estos personajes infames, también a sus superiores y a los responsables de su contratación y de su evolución dentro del mayor grupo de cruceros del mundo.
Que estas muertes y pérdidas al menos sirvan para revisar los fundamentos de una de las subindustrias turísticas más importantes.
Juan Kratzmaier
Director de Cruceros de Expedición en el Ártico, Sudamérica y Antártida
Es una enorme Schettino para la profesión!

He estado a punto de naufragar dos veces en barcos locales en el río Madre de Dios y en el Río Beni, he tenido una brecha de agua y una inundación en Antártida pero nunca navegué con ningún Screttino como el que vimos en la tele estos días.
Creo que se ha escrito mucho y se escribirá aun más sobre este tema pero me parece importante establecer que hay algunos trabajos que implícitamente necesitan ese plus de heroicidad que esta dado por la vocación y la experiencia. Si comenzamos a contratar gestores y mercenarios de baja categoría, es de esperar que en situaciones límites estos sólo piensen en ponerse a salvo y buscar el consuelo de mamá mientras sus responsabilidades se ahogan a pocos metros.
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