Que los hoteles de Madrid han “hecho su agosto” en plena cuesta de enero durante la semana de Fitur…sí.
Que es rentable bajo la óptica gasto/resultados……no.
Que algún destino ha sido protagonista único pese a los muchos anuncios que haya pagado alrededor de la feria…definitivamente no.
Pero como mi asistencia a Fitur ha sido “por imperativo legal” me voy a permitir dar mi visión desde el ángulo de observador periodístico.
Fitur me ha servido este año, desgraciadamente, para enterarme del fallecimiento de seis profesionales amigos que creía en activo.
También de los cambios de destino y de empresa de otros diez compañeros.
Este año más que nunca, también he observado desde el primer día de la feria (destinado a profesionales), como habían muchos más “carritos de la compra” de público no profesional, que iban arrasando con todo tipo de regalitos que había en los distintos pabellones, incluso, escuchando a una pareja, que el uno le decía al otro “¿ves como es rentable pagar la entrada?”
Quizá este tipo de clientela también son profesionales en la captación de regalitos…
Sigo sin entender por qué la Consejería de Turismo de Andalucía practica el igualitarismo a la hora de distribuir el espacio turístico por provincias.
Si sabemos que Málaga con su Costa del Sol, supera el 50% de la capacidad turística de Andalucía, debería disponer de al menos, la mitad del espacio del destino Andalucía.
Entiendo que si hubiese una feria nacional del aceite, debería Andalucía presentarse con las ocho provincias también, pero Jaén acapararía al menos el 60% de su espacio, seguido de Córdoba, por supuesto.
O si la feria internacional fuese de deportes de nieve, la voz cantante la tendría Granada, y Málaga, no podría pretender tener el mismo espacio, aunque en nuestra provincia tengamos la Sierra de las Nieves.
Por último, en la reunión mantenida dentro de la OMT, su Secretario General, tuvo la deferencia de dar la bienvenida y decir algunas palabras en español para, seguidamente, pedir permiso y continuar en inglés, por ser el idioma que dominaba.
Acto seguido, el vicepresidente de Ifema, también inició su intervención en español, dando la bienvenida igualmente, la siguió en francés y la terminó en inglés, dado el carácter internacional de los asistentes.
Sin embargo, lo que me sorprendió fue nuestro flamante Ministro de Industria, Energía y Turismo, que al cerrar el acto, como si no supiera español, directamente se expresó en inglés, alguien que tenía al lado me preguntó, imagino en plan jocoso, si en Canarias no hablaban español.
Le contesté que, posiblemente el ansia de demostrar que en el nuevo gobierno los ministros eran bilingües, le hizo cometer ese pequeño fallo.
