Identidad Nacional y Turismo

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Blog Ivan La Riva
La nueva Ley General de Turismo del Per√ļ, N¬ļ 29408, sostiene que el desarrollo del turismo contribuye a fortalecer el proceso de identidad e integraci√≥n nacional, promoviendo en especial la identificaci√≥n, rescate y promoci√≥n del patrimonio inmaterial con participaci√≥n y beneficio de las poblaciones locales. Por ello, sostengo que desde siempre, los pueblos del mundo han mostrado un orgullo particular por su patrimonio, sea √©ste material o inmaterial. Y es que cada uno de nosotros estamos ligados fuertemente a la tierra donde nacimos o nos desarrollamos; es un sentimiento de veneraci√≥n por nuestras ra√≠ces que origina en nosotros, no s√≥lo ese sentimiento de orgullo sino de compromiso por engrandecerlo.

 

La cruzada por acrecentar nuestro orgullo local, nuestra identidad, debe iniciarse en las aulas del educando, con acciones paralelas con los ciudadanos que pasaron por ellas sin recibir ning√ļn programa educacional que les indique la importancia del "orgullo por lo suyo".

 

Comparto con quien sostiene que: ‚ÄúSiempre hemos estado convencidos que el cabal conocimiento de una ciudad, sus tradiciones y costumbres o del pa√≠s en general, son la base para sentir orgullo y eso lo provee el turismo como veh√≠culo cultural. Por consiguiente, orgullo nacional y conciencia tur√≠stica forman parte de un proceso educativo de gran escala en el que ambos corren juntos. Por eso, hablar de un tema, de inmediato y casi autom√°ticamente se involucra al otro. De modo que, la conciencia tur√≠stica es un pilar estructural de todo lo se√Īalado".

 

Dentro de ese bien logrado marco conceptual no podemos hablar de¬†¬† desarrollo tur√≠stico sin antes haber logrado que el ciudadano se sienta vinculado a sus valores y recursos tur√≠sticos locales. Es decir, sentirse part√≠cipe directo de lo suyo para conocerlo, respetarlo, conservarlo, difundirlo y mostrarlo. Sepamos que el sencillo hombre de la calle asume inusitadas responsabilidades frente al fen√≥meno tur√≠stico puesto que es el actor permanente del desarrollo de la ciudad y es √©l quien muchas veces encara, en su cotidiano quehacer o en el simple hecho de transitar por la v√≠a p√ļblica, todos los conceptos, todas las teor√≠as, todos los juicios y tal vez los prop√≥sitos que conlleva en s√≠ el turismo.

 

Lamentablemente, creo no equivocarme al pensar que a√ļn el Estado no ha podido lograr que la sociedad sienta suyo su patrimonio y que asuma no solamente el deber de sentirlo como parte de su cotidianidad, sino afrontar la responsabilidad que le toca como heredera directa de nuestros los bienes culturales, que no son pocos. Indudablemente, se trata de una tarea sostenida en donde los involucrados somos todos (Estado, sociedad e instituciones) y para ello hace falta una pol√≠tica cultural, en la que el Estado asuma que nuestro patrimonio cultural no es un simple "insumo" para la actividad tur√≠stica, sino la base sobre la cual se construye el presente y el futuro de un pueblo.

 

Sepamos que no bastan indicadores macro económicos alentadores, ni grandes esfuerzos de obras materiales (llámese carreteras, represas, puentes, colegios, parques, estadios y mas cemento por miles de toneladas) mientras la autoestima social, el espíritu y el sentido de identidad cultural de los peruanos sigan siendo tan poco atendidos.

 

Por ello, es muy importante destacar que la identidad cultural y la conciencia turística son valores fundamentales basados principalmente en la cohesión del orgullo ciudadano y la educación en función del turismo; ambos son elementos que no pueden ir separados. No podemos hablar de un auténtico desarrollo turístico sin antes haber forjado una auténtica identidad o conciencia turística de amor por nuestro patrimonio. Esa es la gran tarea.

IDENTIDAD NACIONAL Y TURISMO
La nueva Ley General de Turismo del Per√ļ, N¬ļ 29408, sostiene que el desarrollo del turismo contribuye a fortalecer el proceso de identidad e integraci√≥n nacional, promoviendo en especial la identificaci√≥n, rescate y promoci√≥n del patrimonio inmaterial con participaci√≥n y beneficio de las poblaciones locales. Por ello, sostengo que desde siempre, los pueblos del mundo han mostrado un orgullo particular por su patrimonio, sea √©ste material o inmaterial. Y es que cada uno de nosotros estamos ligados fuertemente a la tierra donde nacimos o nos desarrollamos; es un sentimiento de veneraci√≥n por nuestras ra√≠ces que origina en nosotros, no s√≥lo ese sentimiento de orgullo sino de compromiso por engrandecerlo.

 

La cruzada por acrecentar nuestro orgullo local, nuestra identidad, debe iniciarse en las aulas del educando, con acciones paralelas con los ciudadanos que pasaron por ellas sin recibir ning√ļn programa educacional que les indique la importancia del "orgullo por lo suyo".

 

Comparto con quien sostiene que: ‚ÄúSiempre hemos estado convencidos que el cabal conocimiento de una ciudad, sus tradiciones y costumbres o del pa√≠s en general, son la base para sentir orgullo y eso lo provee el turismo como veh√≠culo cultural. Por consiguiente, orgullo nacional y conciencia tur√≠stica forman parte de un proceso educativo de gran escala en el que ambos corren juntos. Por eso, hablar de un tema, de inmediato y casi autom√°ticamente se involucra al otro. De modo que, la conciencia tur√≠stica es un pilar estructural de todo lo se√Īalado".

 

Dentro de ese bien logrado marco conceptual no podemos hablar de¬†¬† desarrollo tur√≠stico sin antes haber logrado que el ciudadano se sienta vinculado a sus valores y recursos tur√≠sticos locales. Es decir, sentirse part√≠cipe directo de lo suyo para conocerlo, respetarlo, conservarlo, difundirlo y mostrarlo. Sepamos que el sencillo hombre de la calle asume inusitadas responsabilidades frente al fen√≥meno tur√≠stico puesto que es el actor permanente del desarrollo de la ciudad y es √©l quien muchas veces encara, en su cotidiano quehacer o en el simple hecho de transitar por la v√≠a p√ļblica, todos los conceptos, todas las teor√≠as, todos los juicios y tal vez los prop√≥sitos que conlleva en s√≠ el turismo.

 

Lamentablemente, creo no equivocarme al pensar que a√ļn el Estado no ha podido lograr que la sociedad sienta suyo su patrimonio y que asuma no solamente el deber de sentirlo como parte de su cotidianidad, sino afrontar la responsabilidad que le toca como heredera directa de nuestros los bienes culturales, que no son pocos. Indudablemente, se trata de una tarea sostenida en donde los involucrados somos todos (Estado, sociedad e instituciones) y para ello hace falta una pol√≠tica cultural, en la que el Estado asuma que nuestro patrimonio cultural no es un simple "insumo" para la actividad tur√≠stica, sino la base sobre la cual se construye el presente y el futuro de un pueblo.

 

Sepamos que no bastan indicadores macro económicos alentadores, ni grandes esfuerzos de obras materiales (llámese carreteras, represas, puentes, colegios, parques, estadios y mas cemento por miles de toneladas) mientras la autoestima social, el espíritu y el sentido de identidad cultural de los peruanos sigan siendo tan poco atendidos.

 

Por ello, es muy importante destacar que la identidad cultural y la conciencia turística son valores fundamentales basados principalmente en la cohesión del orgullo ciudadano y la educación en función del turismo; ambos son elementos que no pueden ir separados. No podemos hablar de un auténtico desarrollo turístico sin antes haber forjado una auténtica identidad o conciencia turística de amor por nuestro patrimonio.
Esa es la gran tarea.

Iv√°n La Riva Vegazzo

Iv√°n La Riva Vegazzo

Abogado. Docente universitario. Representante del Per√ļ ante la sociedad Iberoamericana de derecho del turismo. Presidente de la asociaci√≥n peruana de docentes de turismo. Articulista en diarios y revistas. Autor de libros sobre legislaci√≥n tur√≠stica, doctrina tur√≠stica y viajes.

Sitio web: ivanlariva.blogspot.com/

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