La industria turística, indudablemente como actividad económica y social a nivel mundial, es muy sensible a cualquier tipo de manifestaciones negativas, como pueden ser conflictos internos y externos que inciden de manera directa o indirecta en el sano desarrollo de dicha actividad. Por ello, las repercusiones económicas y sociales, entre otros, son fenómenos que afectan en gran medida el fortalecimiento y la consolidación del sector, y que deben ser seriamente valorados por los gobiernos y los empresarios.