Mensajes que apunten hacia adentro

La naturaleza como espejo en el cual mirarse

El turismo de naturaleza y las estaciones

Guardar menos para tener más

Pienso que salir de vacaciones, sobre todo a un destino de naturaleza en que tenemos pocas oportunidades de comprar bienes o de consumir servicios, es un buen modo de descubrir en qué medida echamos de menos todo lo que tenemos. Este ejercicio no sólo se puede realizar en el destino escogido, sino también antes, cuando planificamos el viaje y armamos la maleta. ¿Qué poner en ese escaso espacio disponible? ¿Qué necesitaremos para ser felices durante nuestras vacaciones? ¿Qué bienes de nuestra vida cotidiana consideramos indispensables?
Hacer una maleta es un proceso análogo al de ordenar un placard: es, en cierto modo, revisar la vida (a través de la ropa), ver qué tenemos, con qué frecuencia lo usamos, preguntarse para qué lo compramos, analizar si podríamos prescindir de esto o aquello, etc.
Retorno a la naturaleza

Experimentamos la paradoja de vivir en la ciudad y anhelar el contacto con la naturaleza. Por eso tenemos jardines, e incluso plantas de interior. Por eso las ciudades cuentan con parques y plazas, donde al menos podemos vivir la experiencia se contactarnos con árboles, plantas y flores. Esta paradoja ha promovido en buena parte el desarrollo del turismo de naturaleza, como modo de compensar la falta de contacto con el mundo natural que se vive en las grandes urbes, en especial en los países desarrollados.
Senderismo: a mitad de camino entre ser y hacer

En nuestro contacto con la naturaleza, tendemos también a hacer algo concreto: montar una bicicleta o un caballo, subir una montaña, nadar… Podríamos decir que caminar, en cambio, es una transición entre “hacer” y “ser”: estamos haciendo algo (caminar), pero es tan natural y cómodo que no implica mayor esfuerzo (a menos que subamos una montaña), y tampoco nos fuerza a pensar. Por lo tanto, podemos caminar y limitarnos a “ser” por un tiempo…
Playas en el Turismo Rural: ¡Aquí si hay playa! ¿Por qué esa insistencia, en el turismo de interior?

¿Te aburre la naturaleza?

Siempre digo que la naturaleza es un buen medio para conocernos a nosotros mismos, sobre todo cuando estamos solos frente a ella. Está claro que, en la naturaleza, el aburrimiento no existe (¿acaso los animales se aburren?). Tampoco existe en ella el tiempo (referenciado, como lo vivimos los seres humanos). Y el aburrimiento está ligado precisamente al tiempo, ya que se basa en el juicio de que una situación dada representa una “pérdida de tiempo”, es decir, que no estamos usando ese tiempo para hacer algo interesante o divertido.
El mar es grande pero no por eso basurero

Estando en la playa en un merecido descanso en compañía de mi amada esposa mirábamos la salida de los yates y lanchas pesqueras que se hacían a la mar, aquí en Guatemala que es reconocida como la capital del mundo para la liberación del pez vela y es uno de los pocos países qué regulan esta práctica con la utilización de anzuelos circulares que no causan daño, garantizando así la conservación de la especie. También se pescan el marlín azul, marlín negro, atunes y peces dorados; no es de extrañar que al mismo tiempo puedan admirarse ballenas jorobadas y delfines. Aquí podrá disfrutar de aventuras y emociones reales sin límite al practicar el surf, canotaje de agua blanca, etc.
Sensibilidad ambiental

Deforestación, es una acción del hombre que puede parar. Sin embargo, los empresarios y los gobiernos, no ceden ante las exigencias de la población. Hay más autorizaciones y hay menor interés en disminuir la tala de los árboles. Los certificados de origen o certificados de zonas autorizadas para la explotación maderera y luego, el envió del producto certificado son más, y muchos países están utilizando esa modalidad como “mascara” para continuar con sus acciones regulares de aprovechamiento maderero. Y por supuesto, los países consumidores siguen la línea y no se hacen lío si la provisión es certificada.