1. Mantener buenas relaciones o la convivencia entre compañeros y compañeras. Esto es primordial y lo más complejo entre los colectivos. En una estructura de turismo comunitario, la integración movida por intereses comunes, muchas veces conlleva disyuntivas, el desafío es primar la colectividad.
2. Precios justos. Aunque el turismo rural comunitario tiene y promueve una causa, que es la dignificación de la vida, su principal competencia sigue siendo el turismo convencional y los precios de los servicios nunca deben estar a la par de esa gran empresa sino acordes a un lucro mesurado que cubra costos, gastos fijos y ganancias. Pero en cuanto a las empresas, aunque competencia debe buscarse el equilibrio con éstas.
3. Relaciones de calidez con los turistas y visitantes. Esto se traduce al buen trato, no al servilismo , a la intención de compartir, de romper anonimatos, intercambio cultural y de transformación mutua. La calidez, también implica relaciones de solidaridad, de armonía con la naturaleza, es decir que el Turismo Rural Comunitario se realiza con enfoque agroecológico. Además, no hay explotación de la mano de obra.
4. Calidad en los servicios. Aunque en un principio al turismo rural, se le llamó en Francia (país de origen) *turismo de los pobres, y aún hay creencias que por ser este tipo de turismo servido por comunidades, la calidad no necesariamente es la mejor; pues es un mito, si o sí la particularidad del servicio, aunque en ambientes rústicos debe ser muy buena. Aunado debe contar con infraestructura básica y en condiciones higiénicas.
5. De las utilidades. Esta debe dividirse en partes: al ahorro de la estructura, a la inversión en la infraestructura o planta turística, a la inversión en la comunidad y por supuesto al reconocimiento al trabajo de cada una de las personas que se involucran. Desde la óptica de la Escuela de Economía Solidaria en Honduras, ECOSOL, el capital y el trabajo deben generar beneficios a la comunidad, al buen vivir y no a la acumulación del capital, esto se ve en la práctica turística de las comunidades Saraguro, en la provincia de Loja en el sur de Ecuador, y es la dinámica en la que está incursionando la Red de Destinos Turístico Rurales de El Salvador (REDETURES).
Pero el motor de los anteriores estamentos es la filosofía de que el turismo no es un fin, sino un medio donde convergen personas que se transforman con el vaivén de cultura, que se respetan y que juntas promueven el cuido de la vida y con ello la construcción de la paz.















