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Revista Electrónica de Turismo
Edicion nº 434

O P I N I O N E S
Arturo Crosby - MADRID

- EL NEGOCIO DEL TURISMO RURAL Y SU RENTABILIDAD SICOLOGICA
Desde hace muchos años, venimos analizando, investigando y especialmente discutiendo sobre la rentabilidad de los pequeños negocios de turismo rural o quizás para entendernos mejor, de aquellos emprendimientos turísticos ubicados en áreas rurales y naturales, que orientan su producto hacia los principales atractores del medio rural y de la naturaleza. Ya desde un principio, cuando uno hace las cuentas, pues realmente es difícil determinar la rentabilidad económica -monetaria. Esto se hace realidad a la hora de pedir prestamos o créditos bancarios y mas concretamente en la tasación de este tipo de negocios. Ya saben, que el paga manda…

Cuando hablamos del entorno turístico de un país como España, que tiene en conjunto aproximadamente unas 150.000 camas ( no hay cifras exactas, ya que también depende de la definición de ruralidad, de acuerdo al organismo que contabilice), sabemos que la ocupación media anual ronda entre el 25 y el 70 % , dependiendo esencialmente de la localización de los establecimientos. Cuanto mayor y mejor sea su cercanía a los puntos neurálgicos, de acceso al mercado, esta ocupación se eleva, llegando casi al 70 % ( esto suele ocurrir en la oferta de Baleres, Canarias, Hinterland de la Costa del Sol,…), mientras que en las zonas alejadas de estos puntos puede bajar hasta menos del 20 % ( de acuerdo con una nota que publicó ASETUR).

Claro, no es preciso ser un economista ni contable, para determinar rápidamente la rentabilidad de un negocio de este tipo y en especial si se gestiona empresarialmente, con empleados y demás gastos fijos y variables. EL numero de camas o unidades de alojamiento, no suele superar las 6 u 8, o bien las 4 unidades, respectivamente, como promedio. Es un simple calculo matemático. Multipliquen la ocupación, por el numero de camas, por el precio real de venta y resten los gastos de producción. ( esto seria un promedio, ya que hay alojamientos tanto en España como en América, que puede salir por mas de 150 €/persona y noche) Las cuentas no salen muy bien, al menos como negocio rentable, en los términos convencionales, que supone, al menos vivir de ello.

Pero, si se analiza el perfil del negocio y de la persona emprendedora y empresaria, entonces se comprende este fenómeno peculiar.
En nuestro entorno social y político europeo, la inyección de subvenciones a la inversión y a la gestión publica local posterior, ha determinado una tipología de empresariado, muy diferente al standard existente en otras áreas, tanto turísticas (véase litoral, urbano, nieve,….), como de otros sectores productivos. Si bien esta oferta alojativa, nació de un mix de picaresca rural, neo-hipismo, neo-rural, neo-ecologismo,… luego ha ido evolucionando, hasta llegar a un estadio, donde se mezcla todo estos orígenes con una realidad de mercado y obviamente con otro capital humano ( aunque minoritario) que si apostó por este tipo de negocio, como principal fuente de ingresos.

Tratar de entender, como algunas personas, abandonan su entorno vital, por lo general urbano, su profesión, o su status para crear un emprendimiento, dudosamente rentable, es debido, sinceramente a que existe otro tipo de rentabilidades que responden mas a esa motivación que origino la creación del negocio, per se.
La generalización siempre conlleva un riesgo, pero es necesaria para poseer una fotografía del sector. Por eso siempre es duro, observar la gran diferencia de ocupación media entre el turismo convencional, que puede rondar mas del 80 % anual, frente al 20 – 25 % del turismo rural.

Por supuesto que hay nichos de mercado que permitan excepciones con negocios muy rentables y que responden al criterio del emprendedor/a, sin ir mas lejos, este fin de semana tuve la oportunidad de conocer a la propietaria del centro de ecoturismo Lapa Ríos en Costa Rica, quien afirmo sin duda, que su motivación no era el negocio en si, sino su propia búsqueda de la felicidad, permitiéndoselo gracias a su edad: retirarse en un lugar que les gusta, recibir huéspedes concienciados y claro con bastante poder adquisitivo, y sin llevarse consigo el stress anterior. En mi ultimo viaje a San Juan también conocí a Adela, propietaria de la Querencia (Barriales) que también se retiro con su marido a un lugar perdido del mundo y que también encontró su nicho de mercado, dispuesto a comprar lo que otros no dan, o no saben dar.

Aquí esta la cuestión, si hablamos mas de un negocio feliz o un feliz negocio o mas bien un negocio que vende y obviamente fabrica felicidad, tanto para el que la produce, como para el que la recibe. Y cuanto vale eso ? es rentable? Un consejo, no lo pregunten a su banco…..se decepcionarían de la respuesta.
Reciban un cordial saludo.

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