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Revista Electrónica de Turismo
Edicion nº 445

O P I N I O N E S
Arturo Crosby - MADRID

- TURISMO DE NATURALEZA: ¿ ECOTURISMO ?

Parece mentira, que todavía en el 2007, haya que retomar estos temas, después de tantos debates, artículos, conferencias y toda índole de eventos educativos y profesionales, donde se han invertido horas en discutir todo menos lo esencial, pero parece que el tema sigue vigente en algunos sectores. Quizás, seria interesante recordar que el prefijo “eco”, conlleva una especie de definición, en relación a un comportamiento o mas bien a un resultado de no alteración ecológica del medio. Es decir aquellas actuaciones, llamémoslas inocuas para el medio ambiente, donde se actúa.

Sabemos muy bien, que cualquier intervención antrópica en un media natural ( y esto ira en función, tanto de la fragilidad del entorno, como del tipo e intensidad de la actividad), causa un impacto y alteración en el medio. Concretamente si hablamos de turismo, tanto la frecuentación de visitantes a un espacio determinado, como la construcción de oferta turística, equipamientos, facilidades, accesos y todo lo relacionado, para dar una satisfacción al visitante, conlleva necesariamente una alteración de dicho medio natural. Así, seria obvio, que el termino eco, no seria la definición mas adecuada.

Hace algunos meses, en un workshop sobre turismo y financiación de áreas protegidas (GRIDA-UNEP. Arendal 2007. “Linking Tourism with protected areas”), hablando con la que fue directora de la Ecotourism Society, me comentaba que el ecoturismo es una forma de hacer turismo, una especie de concienciación ambiental y social para los viajeros y por ende para la oferta receptiva.

La verdad, esto implica una serie dificultad en comprenderlo, por todas las partes involucradas y el resultado que obtenemos es una diversidad increíble de ofertas eco-turisticas por todo el mundo, donde su relación de inocuidad con el medio natural es mas que dudosa.

Trataría de no usar el prefijo “eco”, que tan de moda ha estado y tratando de no usar el otro prefijo “bio”, que a punto estuvo de sustituir al anterior, porque no nos basamos en concepciones, asumibles por la sociedad, es decir por la demanda turística. Si lo que se pretende es ofrecer a los visitantes la oportunidad de descubrir y/o disfrutar del medio natural (“Naturaleza”) de una área objetivo, porque no denominarlo turismo de naturaleza, cuyo nombre define claramente lo que se espera?? Estaríamos hablando de un segmento turístico, que se desarrolla en el medio natural/rural y cuya motivación principal es el descubrimiento y disfrute de la naturaleza. Esto conlleva dar las facilidades adecuadas para que los visitantes, puedan tener acceso a este medio natural, a través de diferentes tipos y niveles de actuación. Es aquí, donde debemos aplicar las técnicas de diseño, para regular eficientemente los flujos de turistas, por ejemplo en las áreas naturales, especialmente si son protegidas. De tal forma, que se pueda conseguir una satisfacción para la demanda y por tanto rentabilidad económica y monetaria, así como simultáneamente un mínimo impacto en el entorno físico donde se desarrolla, zonificando y priorizando áreas y subareas, en función, tanto de los diferentes segmentos de la demanda (con motivaciones y expectativas diferenciadas), como de las fragilidades ambientales de dichas subzonas. Esto ordenaría el espacio, per se y de alguna manera se aplicaría el concepto de capacidad de acogida en tiempo y espacio, que quedaría también determinada en función de la calidad que se quiera ofrecer a los turistas. Si bien la capacidad d e carga queda inmersa, se sustituye mas por la capacidad d e gestión de un numero de visitantes en un entorno determinado, acorde a su capacidad de impacto en el entorno. Por eso, es tan importante definir la segmentación de dicha demanda y por ende sus motivaciones y expectativas, que también determinara su nivel potencial de impacto.
Pero es evidente que lo que se debe ofrecer es “Naturaleza”, sea el entorno que sea. No es necesario encontrarse en una área protegida, para poder ofrecer un entorno natural d e primer orden. Además acuérdense que la capacidad de percepción del turista va en función de la estética, del reflejo prurisensorial del entorno y no del valor ecológico ambiental que posee. Para mas del 90 % de los turistas, será muy difícil determinar perceptualmente el nivel de madurez o climax de un ecosistema, pero si serán capaces de captar una calidad ambiental reflejada por la estética del entorno, ya sea macro o micro.

Acuérdense que un porcentaje elevado de la demanda espera encontrarse en una especie de zoo natural, paraíso ecológico o visualizar algún reportaje de National Geografic, donde el acceso a la información y en este caso al descubrimiento del medio (fauna, flora,…) es fácil e inmediato. Y obviamente este no es el caso y luego llega la frustración de la visita. Bueno, para evitar estas cosas vale el diseño turístico.

No es necesario ir a ninguno de los famosos Parques Nacionales mas nombrados del mundo para poder ofrecer una buena oferta de naturaleza. La clave es saber identificar, diseñar y comunicar eficientemente a la demanda objetivo y tener criterios lógicos y coherencia, en la construcción del destino. Es decir basarse en clusters desde el comienzo, para así acertar en la comercialización posterior.

Reciban un cordial saludo y unas buenas vacaciones, para aquellos que la tengan.

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