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Revista Electrónica de Turismo
Edicion nº 454

CUIDANDO DE LAS ACACIAS
Giuliano Ardito - PERÚ

- (Re) Requiem por nuestras acacias

Aunque escribo del otro lado del charco, entiendo de este tema, porque como biologo lo he visto a menudo. Pareciera que aquellos que ven su vida entorno al Dow Jones, a Wall Street, a los euros, los yuanes y los dolares, olvidan que las sociedades estan hechas de personas y las personas, desde que somos esto que llamamos seres humanos, disfrutamos de lo verde, por decirlo de forma simple.

Nuestro azaroso proceso evolutivo, asi como nos llevo a descubrir que las estrellas, la luna y el sol podian ayudarnos a comprender el ciclo de las estaciones y de los seres vivos y con ello optimizar nuestra relacion con la naturaleza (usamos esos ciclos para la agricultura, la pesca, la ganaderia, los viajes, casi todo en realidad), nos ayudo a encontrar (y esto es practicamente un atavismo, una conducta instintiva) que lo verde era el espacio que requeriamos. Quizas en otra epoca fue tan solo el descubir una "tierra prometida", un punto donde nuestras necesidades podian ser satisfechas. No es gratuito que el pino haya sido sagrado para los antiguos pueblos europeos, donde el invierno creaba un desierto blanco donde solo el verdor de esos arboles era un recuerdo de que no todo seria asi, que vendria la primavera y nuevamente habria un clima benigno. Tampoco es casual que para los pueblos del medio oriente el verde sea un simbolo de la paz. Y en fin, es conocido que ver el color verde nos relaja, nos causa una sensacion de bienestar, distinta de la que nos producen colotres como el amarillo, el rojo, el gris, etc.

Vivo en Lima, la segunda ciudad del mundo en un desierto. Con casi 9 millones de habitantes, solo El Cairo es mas grande. Los arenales que rodean mi ciudad me hacen ser consciente de lo que vale el verde. Pero a las autoridades de aqui, a los proyectistas de aqui, no les importa tampoco eso. Ni les parecio importante. Cuando Pizarro llego aqui, vio un valle extenso y por eso fundo aqui la capital de su gobernacion. Y ese verdor duro todo el virreynato y la republica, hasta mediados del siglo XX. Hoy "la modernidad" del cemento, el vidrio y el asfalto han cubierto ese verdor de un paisaje que recuerda mucho las dunas que hay en torno a Lima. "Leña" con todo eso, como dice la nota. Leña por el progreso. Leña por las avenidas y leña por los viaductos, los centros comerciales y la boutiques. Leña de verdes arboles para generar verdes dolares o multicolores Euros o Soles. ¿Y nosotros, las personas? ¿Nuestra necesidad del verde? Muere cuando empiezan a meterse en nuestras vidas estos señores del capital. ¿Y es que no les enseñan en sus MAB, en sus cursos de gestion, que la gente debe ser feliz para que se sostenga una economia? ¿Eso esta escrito?

Creo que es una preocupacion de todos nosotros, los que creemos que estos señores viven en una supina ignorancia, que ocultan con la prepotencia de sus actos y que es quizas producida por el permanente contacto que tienen con los metales con los que se hace el dinero, que en las escuelas de economia, de finanzas, donde se forman estas personas, los integren al mundo real. Y no les fabriquen un mundo de recursos infinitos, de dinero infinito, su mundo de ensueño, del que pueden escapar mediante el recurso de "la quiebra". Pero nosotros no. Vivimos en el mundo que ellos nos crean. O en los deshechos del que nos dejan. Y no debemos permitirlo. Debemos crear mecanismos para que vean que no todo es tipos de cambio. Esta la gente, esta la calidad de vida. Que es para todos. Y es garantia de paz y equilibrio.

Desde aqui me solidarizo con ustedes y espero que podamos hacer algo aqui, alla.
Gracias por su tiempo.

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