Es una tendencia que crece en los Estados Unidos. Aunque para unos es moda; otros lo consideran necesidad. Lo cierto es que cada vez hay mas empresas que ponen a disposición de sus empleados clases gratuitas de yoga y meditación para ayudarlos a relajarse y recuperar energía a mitad de semana. Los programas de reducción de tensiones mueven casi 12 mil millones de dólares al año. Por tal motivo, algunos consideran que las compañías solo buscan que las personas trabajen más.
Las enfermedades de la civilización moderna- estrés, ansiedad, patologías coronarias, etc- generan bajas laborales y costes a la empresa. Por tal motivo, no resulta nada extraño que los analistas se lanzaran al estudio mediante encuestas, al objeto de conocer si realmente es rentable ofrecer masajes y terapias relajantes durante las horas de trabajo.
Los resultados hablan por si solos. Un 20 % de los empleados que realiza algún tipo de programa de reducción del estrés en el lugar de trabajo y la inversión de las corporaciones, ayudó a alimentar una creciente industria del manejo del estrés de 11,7 mil millones de dólares por año, según Marketdata Enterprises, empresa de análisis de mercados.
Sin embargo, a medida que aumenta el menú de técnicas disponibles (yoga, tai chi, danzas energizantes, meditación, aromaterapia, masajes...) la tendencia llevó a algunos especialistas a dudar de la efectividad de estos programas masivos y de los intereses a los que responden. Se preguntan si los efectos son de largo plazo o si esas actividades son sólo una breve interrupción de una larga jornada laboral. Y en realidad, ¿no preferirían algunos un aumento salarial en lugar de masajes?
Todos coinciden en que, en parte, los cursos aumentaron tanto debido a los grandes cambios en la naturaleza del trabajo y la manera en la que las obligaciones laborales se abrieron camino en la vida privada.
Los investigadores sostienen que los intereses de las empresas en los gurúes del antiestrés nada tienen que ver con la reducción del estrés en el largo plazo. Según los especialistas, estos programas comenzaron a difundirse en la economía de expansión de finales de la década de 1990, cuando aumentaron los juicios por estrés y sus abultadas indemnizaciones..
SALUD Y RENDIMIENTO
A juicio del doctor Peter Cappelli, director del Centro para los Recursos Humanos de la Escuela de Negocios Wharton, de Filadelgia, estos programas fueron una parte de los servicios que usaban las empresas en esos momentos para que los empleados no se dieran cuenta de la cantidad de horas que trabajaban y se mantienen vigentes desde entonces.
Y no se necesita un título universitario para comprender el motivo. Una vez finalizada su hora de yoga y meditación, algunos de estos empleados comentan que es muy parecido a ir a terapia. Lleva una hora del día; la mente se aclara y se enfrenta el resto del día de una forma completamente diferente.
En realidad, lo que más desean las personas estresadas es tiempo, y eso es a lo que las técnicas de relajación pueden ayudar. Mientras una clase a la hora del almuerzo puede agregar un espacio de tranquilidad al día, también puede estimular
a las personas a trabajar más horas.
La única técnica de reducción de estrés en el lugar de trabajo que parece superar a las demás en la prevención, en lugar de reducir los síntomas temporalmente, es la terapia cognitiva. En las clases se aprende a desafiar a los prejuicios del trabajo como, por ejemplo, que la tarea debe ser perfecta o que hay que impresionar a todos. Estas ideas aumentan de manera innecesaria la presión que los empleados ya reciben de quienes los rodean. Dieciocho estudios, que incluyeron a más de 850 empleados con distintas ocupaciones, este tipo de terapia redujo de manera significativa las quejas laborales con sólo seis sesiones de entrenamiento.
Pero esto sólo se estudió en personas que tienen algún tipo de control sobre sus agendas, como los profesionales. Para el resto, el dominio del propio trabajo es el factor más importante, asegura el doctor Peter Schanall, del Centro de Salud Ocupacional y Ambiental de la Universidad de California, en Irvine.
Con su equipo demostró que los empleados con una mayor tendencia a desarrollar hipertensión arterial, son quienes trabajan con la presión de cumplir plazos de entrega y tienen poco control sobre su agenda. El eminente doctor, no duda en afirmar que lo más importante para manejar la tensión es poder decidir cómo y cuándo realizar el trabajo.
Antes de terminar nuestro comentario conviene recordar, que la empresa Armani Exchange al programar a sus empleados relajación a la carta, no es pionera en este tipo de ideas. En 1970, cuando el balneario de Baden-Baden lanzó una campaña especial dirigida a personas agotadas por el estrés de las nuevas profesiones y el ajetreo de la vida moderna, se encontró con un inesperado incremento de clientela de jóvenes ejecutivos.
Lo que viene a demostrar que la salud y el bienestar bien merecen una adecuada programación a la hora de rendir en el trabajo. Así parece que lo han entendido algunos empresarios del sector privado. ¿Llegará a cundir el ejemplo en el sector público? ¿Es la evolución de la sociedad del ocio para el nuevo milenio? .Ud. ¿ qué opina?
Envie sus comentarios a: Mayte Suarez Santos