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Revista Electrónica de Turismo
Edicion nº 443

T U R I S M O - S A L U D
Mayte Suarez Santos - VALENCIA

- “ Por prescripción médica “

¿ Se imaginan ustedes que la Seguridad Social española les sufragara unas vacaciones para seguir el tratamiento de asma en un hotel balneario de las cuevas medicinales de Tapolca, en Hungría, por disponer de un microclima libre de polen? .

Pues algo similar, aunque salvando las distancias, les ha pasado a unos 38 noruegos que cada mañana toman el sol en la localidad valenciana de Altea. Estos ciudadanos son residentes de un centro de rehabilitación de tres ciudades noruegas y en venido a disfrutar del sol de España por “ prescripción médica”.
Convencidos de los beneficios de la suavidad del Mediterráneo, los tres municipios noruegos, Baerum, Stavanger y Oslo, han creado en Altea un centro de rehabilitación dirigido principalmente a los jubilados.

Torild Thorvaldsen, la directora de este centro en el que se tratan enfermedades como la esclerosis múltiple o el reuma, además de fracturas u otros trastornos, lo tiene perfectamente claro: “En Noruega hace frío casi todo el año y llueve con frecuencia, así que se podrá comprender por qué están aquí".
La estancia, que no es nunca superior a 12 semanas, está sufragada casi en su totalidad por la seguridad social noruega. Los residentes sólo pagan un suplemento de 15 euros al día.

Excepto por el sol, nada en este centro hace pensar que se encuentra en plena región valenciana. El Personal sanitario y los cocineros son escandinavos y la directora, después de dos años de trabajo en Altea, apenas habla español. Pese a que está situado a más de 3.000 kilómetros de su casa, los 38 pacientes del centro, no se quejan del desplazamiento.

"Me encanta estar aquí", afirma Rausi Norman, que, con 97 años es la decana de este microcosmos escandinavo. Radiante, esta antigua profesora de educación física está a punto de terminar su segunda estancia en el centro, donde se trata por problemas de espalda.
En pantalón corto blanco, camiseta de tirantes rosa y zapatillas de deporte, toma el sol en la terraza. "Sólo siento no estar lo suficientemente enferma para quedarme 12 semanas", comenta.

"Es muy tranquilo, hace bueno, las condiciones son ideales", para la rehabilitación, afirma Tor Tvinnereim, profesor de historia del arte retirado que termina su quinta estancia.

Este centro no se situó en Altea al azar. Este municipio de 21.000 habitantes está cerca de la localidad de Alfaz del Pi, donde vive una de las comunidades noruegas más importantes del mundo. Alojados en apartamentos o pequeños pisos, los pacientes pueden recibir visitas durante su estancia.
Cada semana se organizan excursiones por la región y los sábados se organiza una fiesta. Los residentes también aprecian la tarde en la playa "donde pueden nadar", explica Thorvaldsen.

El centro, totalmente adaptado para personas discapacitadas, dispone también de una piscina climatizada para sesiones de rehabilitación.

"Mi médico me aseguró que sería mejor venir aquí", comenta Henche Larsen, de 63 años, que se desplaza en silla de ruedas. "Hace sol y el cielo es azul", añade. Su marido, Olav Larsen, fontanero retirado la acompaña durante su estancia, no sale de su asombro por estas vacaciones casi gratuitas, "las mejores" de su vida.

Estamos ante un Turismo de Salud “ globalizado” donde ya no solo cuentan las estaciones balnearias sino por que escogemos el destino turístico en función de nuestras necesidades, de salud, estéticas, económicas o climáticas. Así miles de visitantes de la Unión Europea, alemanes y austriacos principalmente, se desplazan cada año a la localidad de Sopron para recibir tratamiento dental o someterse a operaciones de cirugía estética, cuyo precio llega a ser hasta un 60% más barato que en sus países de origen.
Esta localidad húngara con 60.000 habitantes y cerca de 300 dentistas, es raro el edificio que no cuenta con una consulta y donde un empaste puede llegar a costar en torno a 120 euros. Más de 100.000 alemanes visitaron el pasado año la región de Sopron y la mayoría regresaron a casa no sólo más relajados por las vacaciones, sino con una sonrisa más bonita.
Con la entrada de Hungría en la UE, las ventajas para algunos pacientes alemanes han sido mayores, pues las sociedades médicas privadas están obligadas a cubrir los tratamientos en este país al igual que en los restantes miembros comunitarios. Sin embargo, la incorporación a los Quince perjudicará a la larga a los dentistas húngaros, ya que se prevé que el nivel de vida suba y los salarios y precios se equiparen a los del resto de la Unión.
Algunos de los países del este de Europa ya están viviendo en sus propias carnes el problema de la deslocalización, y es de esperar que el proceso se acentúe en los próximos años.

Si me preguntan por Latinoamérica, como destino turístico en proceso evolutivo merece un capitulo aparte.

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