Introducción
Llamaremos “turismo estético” a una nueva modalidad de turismo que consiste en el desplazamiento a otro país diferente al de residencia habitual, motivado exclusivamente por deseos ligados a una mejoría en el aspecto estético del sujeto, y con el fin de someterse, durante su estadía en él, a algún procedimiento médico (quirúrgico o no quirúrgico) vinculado con ello. Queda excluido de esta nominación al acto turístico cuya finalidad es someterse a tratamientos médicos o quirúrgicos para curar una enfermedad o dolencia, al cual se denominaremos “Turismo médico”.
Hacemos esta distinción, pues a menudo se engloba dentro de la misma denominación a ambos, mencionándose como “turismo médico” al turismo puramente estético. Consideramos que dicha diferenciación es importante a la hora de analizar motivaciones y tendencias de este sector de la demanda. No es igual el análisis de las motivaciones, deseos y tendencias del sujeto que viaja a curarse una patología, que aquél que lo hace para mejorar su aspecto estético: solo el segundo de ellos lleva a cabo un acto puramente voluntario, aplazable, y que no se basa más que en un deseo personal de mejorar su imagen, sin la urgencia de aquél que debe viajar a otro país por padecer una enfermedad que solo podría tratarse allí, sea por contar con mejores equipamientos tecnológicos, o mejores recursos humanos. En Argentina esta tendencia cobra cada día mayor difusión y son muchos los turistas que viajan motivados básicamente por tres factores: los precios, la calidad de las intervenciones y la disponibilidad de alta tecnología.
A esto, se suman las bellezas naturales locales y la amplia oferta cultural, ambos condimentos que también se toman en cuenta. Lo cierto es que a partir de la devaluación del peso en el año 2002 el fenómeno comenzó a crecer. En comparación a los costos internacionales, el valor de las prestaciones se hicieron muy competitivos. Si el paciente llega con dólares, dividen por tres. Y si viene con euros divide por cuatro... La diferencia de precios es notable con respecto a Estados Unidos o Europa. Por ejemplo: En Canadá o Estados Unidos una lipoaspiración puede tener un precio que oscila entre los 13 mil y los 30 mil dólares, en tanto que en nuestro país esta cifra cae notablemente a cinco mil dólares aproximadamente.
A esto se suma, como dijimos, la belleza natural de nuestro país, por lo cual la ecuación “belleza, bajo costo, tango, excursiones y cirugías” resulta rentable para muchos especialistas que ya ofrecen en sus clínicas un paquete turístico, con hotel incluido, para atraer al paciente-turista extranjero.
Esta realidad hizo posible el nacimiento de empresas, que brindan servicios de salud y turismo a personas de todo el mundo.
Organizan los viajes, provee traductores y acompañantes y establece los contactos con los profesionales médicos.
“Desde que empezamos a funcionar, el número de visitantes aumenta un 50% cada mes”, resume el Gerente operativo de una de estas empresas. Las empresas derivan pacientes a los prestadores médicos, contratan los servicios de hoteles de diferentes categorías y cuentan con agentes que venden en el exterior.
La situación en Colombia.
La situación de Colombia es similar a la de nuestro país: se ha convertido en el destino de miles de personas en el Sur de la Florida y otras ciudades de Estados Unidos, que hacen lo que ellos llaman ”turismo de vanidad” o ”turismo de salud”, una nueva modalidad que lleva implícito un procedimiento estético. Los precios son más baratos en comparación con lo que cobran médicos en Estados Unidos y es muy común abrir periódicos locales colombianos del Sur de la Florida y encontrase con anuncios de médicos que residen en Cali, Medellín o Bogotá ofreciendo sus servicios.
El procedimiento de primer contacto entre médico y paciente consiste en la toma de fotos a las interesadas y se las envía a los médicos en Colombia, quienes a su vez contactan al paciente y le indican vía internet o telefónica, el tipo de procedimiento y el costo de la operación.
Resulta interesante ver como los griegos han hecho del ocio todo un arte y de la belleza todo un ideal, y como ambos se conjugan hoy en este Turismo estético, que un poco resulta el correlato moderno de esos ideales griegos. Ambos conceptos (el de belleza y ocio) remiten a un ideal de vida tal vez difícil de llevar a la práctica para el hombre de nuestros días, pero no imposible: vemos como surge una nueva motivación para el descanso, el turismo y el uso del tiempo libre: la búsqueda de la belleza: de las formas perfectas, la medida y proporción, tal como querían los griegos. Todo un ideal griego parece estar latente en esta nueva motivación de la Demanda, que además encuentra en el abaratamiento de los costos por la devaluación del peso argentino, una sumatoria de razones para emprender un viaje a Argentina.
¿Quién puede resistirse al sueño de visitar los hermosos paisajes argentinos, regresar más bello a su país, y haber logrado ambas cosas a un precio barato?
Un entrecruzamiento perfecto de sueños merecidos. Y una oferta que crece día a día, al punto de hacer que los centros médicos “figuren en las cartillas de las agencias de turismo”.
Y una jugada audaz. Muy audaz.
Conclusiónes
Cuando el sujeto elige viajar a otro país para someterse a una cirugía o tratamiento estético, se enfrenta sin dudas a una decisión riesgosa.
Que un país cuente con excelentes especialistas no es una Garantía, es solo una Referencia.
El turista-paciente debería repensar, como solucionaría las contingencias que siempre están latentes en toda intervención quirúrgica.
Sumado a esto, observo que las empresas que venden turismo médico y estético ofrecen los servicios y tratamientos que habitualmente no cubren las prepagas de ningún país, ni las obras sociales, (como prótesis dentales, tratamientos de fertilización y cirugías estéticas) por lo cual capturan un nicho de mercado muy interesante no solo a nivel internacional, sino nacional también.
El Turista debería estar conciente de los riesgos que asume al comprar “turismo estético”. Entre otras cosas porque se le mostrarán (vía web) resultados y fotos que ni el mas crédulo de los mortales podrán tomar como referencias para un decisión tan importante.
Cada cual en su país puede conocer o buscar referencias sobre médicos y sanatorios, más allá de los curriculums o propaganda que puedan hacer los mismos, pero esta tarea se dificulta cuando el médico reside y trabaja en otro país. Es evidente para todo sujeto medianamente informado el hecho de que un profesional de reconocida trayectoria no necesita ofrecer sus servicios por medio de una empresa de turismo. Son dos ámbitos que no deberían mezclarse.
Por otro lado, el marco legal frente a cualquier hecho de mala praxis que pudiera suceder, deja al paciente-turista frente a una situación de litigio de la cual la empresa no se hará cargo y que deberá litigar en fueros de un país que no es el de su residencia, lo cual equivale a decir, en buen criollo: “a llorar, a la Iglesia”.
Espero no haber creado malestar con mi análisis, solo haber colaborado a una toma de conciencia frente a la Salud, e invitar al sujeto a que disfrute de su viaje, y deje para mas tarde el ocuparse de su imagen, o bien, que priorice su imagen, y deje para mas tarde el acto turístico. Ambas cosas juntas no me parecen una buena alternativa.
Queda claro que no me he referido aquí al Turismo médico, sino al puramente estético. Las particularidades del Turismo médico (aquel que tiene por finalidad el tratamiento de alguna enfermedad, o bien, su mas certero diagnostico), ocuparán un trabajo posterior.
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