boletin-turistico.com
Revista Electrónica de Turismo
Edicion nº 441

G A S T R O N O M I A
Joan Capell - BARCELONA

- La tecnología del pan con tomate

Cantaba el intérprete que tres palabras eran suficientes para expresar "cuánto me gustas", que si bien en la canción eran dirigidas a la mujer amada, también serían de justa elección para cantarlas al más representativo manjar del ancestral recetario catalán: el "pa amb tomaquet". Y con uno o dos vocablos más tendremos los elementos necesarios para su consecución: pan, tomate, aceite y sal. y, si apetece, un diente de ajo.

Pionero del mejor "fase food"

Esta fórmula nos demuestra que no siempre es necesaria una fantasiosa creación para elaborar un preciado plato. Tome usted una rebanada de pan de payés, o de hogaza o de los de tambor que se hacen en Galicia, o, si van mal dadas ni hay otra solución, corte una barra de pan de leña., convenientemente reposado, y restriegue generosamente sobre su blanca miga un tomate pulposo, maduro, exultante. suelte encima unos granos de sal y bautícelo mesuradamente pero sin tacañería con aceite de oliva. Si le apetece con sabor a ajo, tueste un poco el pan para que pueda frotar el diente aromático y proceder como ya ha quedado dicho. Luego, encima ponga lo que quiera: jamón, fuet, butifarra blanca o negra, lomo embuchado o hecho a la plancha o una humilde, peo deliciosa, tortilla a la francesa. Da igual, se encuentra usted ante un plato absolutamente exquisito gracias a su simplicidad.

Pero precisamente por esa sencillez, podemos considerar el "pa amb tomaquet" (por favor, no "pantomaca"; son tres palabras solamente las que necesito para decirte "cómo me gustas") como la mejor y más idónea forma de "fast food" o de solventar una papeleta gastronómica sobre la marcha; pero con la diferencia y ventaja de que aquí, en este caso, estamos tratando una comida rápida que aglutina lo mejor y más saludable de la afamada dieta mediterránea, sirviendo estupendamente como nutritivo desayuno para calentar motores antes de iniciar la cotidiana travesía laboral, como complaciente merienda o bien como sencilla y digerible cena cuando la tarde se nos ha echado encima y sin tiempo para elaborar una cena de receta.

Oscuro origen

Dicen, quienes de esto saben, que el origen del "pa amb tomaquet" hay que buscarlo en las antiguas masías de los pueblos, donde el pan se amasaba una vez por semana y a los cuatro o cinco días ya había evaporado toda la humedad contenida y frotarle un pulposo tomate era una perfecta solución para aminorar su sequedad. Hay, siempre hay alguien no estuvo que está dispuesto a dar su versión de lo sucedido, quien asevera que fueron los trabajadores del metro de Barcelona, allá por los años previos a la Exposición Universal de 1928, quienes plantaban tomates al lado de las vías y los utilizaban asimismo para ablandar el pan que de casa se traían en el atillo. Ambas leyendas serían plausibles si no fuera que ya se dejaba constancia su existencia como nutriente en escritos de hace más de dos siglos, o sea que el "pa amb tomaquet" es un invento queviene de muy atrás, aunque no tanto como pretenden quienes dicen que el que se elabora y degusta en algunas zonas de Murcia y al sur de Alicante proviene de la cultura dejada por los aguerridos seguidores de Jaume I, en sus incursiones por tierras de Levante, entre otras razones porque el tomate vino de América y, si la Historia no miente, el descubrimiento del Nuevo Mundo está fechado en octubre de 1492, bastante más hacia aquí que cuando el regio conquistador catalán iba haciendo de las suyas en otros territorios.

Siempre hay un pero

Sí, siempre, en todo lo bueno tiene que haber "no obstante". Lo peor es que en este caso, el del pan con, el problema radica precisamente en el tomate, que es la salsa del invento, y nunca mejor expresado. Resulta que esta preparación de la cocina tradicional catalana ha sido hacha propia por distintas culturas, cosa que nos satisface y que es de agradecer. Pero, y aquí está la contra, resulta que quienes la hacen suya no respetan el espíritu de la tradición y utilizan tomates que no merecen tal nombre, al menos para ser restregados sobre un noble pan, ya que, lamentablemente, el comercio no respeta ni la necesidad de bien nutrirnos, y pone a la venta tomates no aptos para tan meritoria labor.

El "pa amb tomaquet" debe realizarse con tomate maduro, casi a punto de explotar, pero nunca con tomate de cámara, verde y madurado aprisa. Tampoco debe hacerse, y si se lo sirven rechácelo, con jugo resultante de pasar los tomates por la batidora; y ello por dos razones de peso: la primera porque el tomate debe abrirse en el momento de ir a frotarlo y no debe ser un caldo que se vierte sobre el pan, que como hemos dicho debe ser de un día para otro; y la segunda que un tomate abierto comienza a oxidarse a los diez minutos, lo cual nos puede provocar un desagradable ardor de estómago.

Rechace el "pa amb tomaquet" que no reúna las condiciones para ser servido y aceptado como tal y, un consejo, no vuelva a pisar el establecimiento que ha sido tan desconsiderado con usted: no merece el nombre de restaurante ni su empresario tiene derecho a maltratar el buen nombre de los restauradores profesionales.

Enviar comentarios a: Joan Capell - Periodista Gastronomico


boletin-turistico.com
Apartado de Correos 212 - 25300 TARREGA, Lleida
Tel/fax: +34-973.313.848 - Contacte con nosotros