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Revista Electrónica de Turismo
Edicion nº 433

T U R I S M O - S O L I D A R I O
Jose M deJuan - MADRID

- SOSTENIBILIDAD SOCIAL DEL TURISMO
Si hablamos de turismo justo y solidario, hay que preocuparse también por la sostenibilidad de las actividades turísticas. No podrá haber un turismo justo que no sea sostenible. Hablemos en primer lugar de sostenibilidad social. También habrá que hablar tarde o temprano de sostenibilidad ambiental, pero de ella ya se ha hablado tal vez demasiado para lo poco que sabemos.

La sostenibilidad social debería asegurar al menos la conservación en buen estado de las estructuras sociales o del tejido social en las comunidades locales involucradas en la operación del turismo sostenible o del ecoturismo. Ello es muy difícil cuando el turismo no es justo, es decir, cuando no distribuye equitativamente entre la comunidad local los beneficios de la actividad. No es razonable que haya comunidades cercanas a un resort que genera beneficios millonarios, y que la comunidad local esté estancada en condiciones de mera subsistencia y con unos servicios sociales mínimos o inexistentes. Si los gobiernos locales no son capaces de distribuir fiscalmente esta riqueza, al menos la responsabilidad social corporativa de las empresas turísticas debe de intervenir directamente sobre la comunidad local, y no con acciones de maquillaje que son habituales.

En el momento en el que hay una población muy beneficiada y otra que no se beneficia en absoluto, el turismo se convierte en un factor de división de la comunidad, y lo vemos continuamente en los países en vías de desarrollo turístico: las diferencias salariales entre los que trabajan para los negocios turísticos y los que trabajan en el sector agropecuario, por ejemplo, son abismales. Con el tiempo, crean ghettos en la población, crean modelos de transculturación y diferencias que con el tiempo se hacen insalvables. La formación y capacitación profundas parecen la única solución para que cada vez más personas de las comunidades locales puedan acceder a los beneficios de la actividad turística de una forma directa

Por otra parte, existe una relación muy estrecha entre sostenibilidad social y sostenibilidad cultural; de hecho, se puede utilizar de forma genérica el término más amplio de “sostenibilidad socio-cultural”. En esta relación va a resultar muy difícil, por ejemplo, alterar la identidad cultural de una comunidad sin que se altere su estructura social, y viceversa.

Los fenómenos de ruptura cultural inherentes a las actividades turísticas son ya muy conocidos y podría decirse que hasta cierto punto inevitables. Evidentemente, no existe el turismo de impacto cero, ni en el aspecto ambiental ni en el aspecto socio-cultural, aunque hay que trabajar siempre desde la planificación para que este impacto se minimice.

En algunos casos, como los de los pueblos no contactados, las comunidades indígenas en vías de extinción o muy sensibles, o que apenas han tenido contacto con el mundo desarrollado, deberíamos desaconsejar totalmente la actividad turística, que en ocasiones es el primer contacto que tienen con el mundo exterior.

La única cuestión que debe hacer un planificador de turismo responsable es tratar no sólo de minimizarlos desde el mismo momento de la planificación, sino tratar también de que durante la fase de operación de los productos exista un sistema que garantice de forma continua el respeto a las estructuras y costumbres sociales de la comunidad local. Éste sería el concepto, que ya se utiliza, de turismo socialmente responsable. Y de él seguiremos hablando otro día, que hoy ya hemos incorporado muchos temas de debate.

José María de Juan Alonso


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