| boletin-turistico.com | |
| Revista Electrónica de Turismo | |
| Edicion nº 439 | |
| T U R I S M O - S O L I D A R I O
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| Jose M deJuan - MADRID
- ECOTURISMO Y TURISMO RURAL COMUNITARIOS
El ecoturismo comunitario y el turismo rural comunitario son un modelo muy extendido de ecoturismo que trata de poner en valor los principios generales del ecoturismo y del turismo sostenible con base local, pero con la peculiaridad de que se basa en la propia comunidad local como creadores, propietarios y gestores de los negocios turísticos. Ello es muy interesante desde el punto de vista filosófico pero plantea muchas dificultades prácticas.
Es un modelo muy extendido en países como Costa Rica, Nicaragua y otros de América Latina y del resto del mundo, aunque con desigual éxito. Los organismos internacionales de cooperación al desarrollo lo han apoyado mucho con programas de pequeñas y grandes donaciones, con asistencia técnica, con créditos blandos y con apoyos de todo tipo en los últimos años.
Una buena parte de estas iniciativas se han asociado en cooperativas y han montado incluso sus propios operadores turísticos para asegurarse una mejor y más directa comercialización. Ello siempre es una buena noticia, dado que las dificultades de gestión y comercialización han sido habituales hasta la fecha en este tipo de iniciativas. Es visible sobre el terreno en los destinos que las acogen que una buena parte de estas iniciativas, aunque se han encontrado muy apoyadas desde el principio por los citados organismos, no han quedado en manos expertas porque no se ha insistido lo suficiente en la formación y en la capacitación de las comunidades locales como gestores y emprendedores; o no se les ha tutelado lo suficiente, una vez que se han creado las infraestructuras y que los proyectos de puesta en marcha se han dado por terminados por parte de los organismos.
Existen muchos casos extremos en que costosas infraestructuras, que además han ilusionado a las poblaciones locales durante un tiempo, están sub-explotadas, abandonadas o en precario por falta de capacidad de sus gestores. A veces se han encomendado a pequeñas asociaciones locales, asociaciones de guías, alcaldías o municipios sin cuerpos técnicos en turismo, que no han sabido mantener estos negocios por falta de know how, o de medios financieros, o de ambas cosas.
Creemos que el ecoturismo comunitario y el turismo rural comunitario son una buena solución para aquellos lugares en los que la comunidad local tiene la capacidad mínima organizativa y de infraestructuras para trabajar en el turismo; lo cual no se da necesariamente en muchas comunidades, especialmente en aquellas más aisladas y menos preparadas, incluyendo las comunidades más profundamente indígenas de las que ya hablamos específicamente en otras ocasiones.
El ecoturismo y el turismo rural comunitarios pueden aportar muchos valores a las comunidades locales, y no solamente económicos. La explotación turística bien planteada puede aportar el valor añadido del fortalecimiento o la recuperación de la identidad cultural local, e incluso su preservación, especialmente cuando se trata de comunidades locales frágiles desde el punto de vista socio-cultural. También aporta la generación de empleos cualificados que pueden ser progresivamente asumidos por la parte mejor preparada de la comunidad local.
Por ejemplo, recientemente hemos trabajado en un destino del Caribe donde se da la circunstancia de que las comunidades ribereñas al mar prácticamente no utilizan el pescado, y tienen muy perdida la identidad afro-caribeña y todos sus elementos culturales. Nos planteamos utilizar la actividad turística, no solamente como un medio para mejorar su calidad de vida en el sentido del bienestar físico, que por supuesto nos preocupa, sino también desde el punto de vista de la mejora de la calidad social y de la recuperación de los valores.
Corremos un riesgo, ciertamente, que es el de que tal recuperación no se haga de forma impecable, o que no sea bien entendida por toda la comunidad local, o que banalice en parte los valores que pretende recuperar, … y algunos más. El riesgo está implícito en toda actividad humana, y más en ésta actividad turística que afecta tan profundamente a la vida de las comunidades, a veces en lo más íntimo. Pero también creemos que no por ello debemos dejar de intentarlo, y así lo hacemos en todos los proyectos que llevamos a cabo; en este momento muy directamente en Panamá, Costa Rica, Nicaragua, … y poniéndolos en marcha -o intentándolo entre dificultades administrativas- en otros lugares de América Latina y del Mahgreb.
Asumiremos el riesgo, como otras veces, con el apoyo de los expertos en cada tema, con todo el cuidado y el cariño del mundo, y tratando de que la actividad sea sostenible desde el punto de vista ambiental -que es lo que ahora nos tiene más ocupados-, pero también desde el punto de vista socio-cultural y sobre todo económico y empresarial; fortaleciendo los aspectos promocionales y comerciales, que son los más difíciles de salvar desde una pequeña comunidad alejada de los centros emisores y de los centros de decisión turística.
Seguiremos aportando detalles de ésta y otras iniciativas, y esperamos sus interesantes comentarios y sugerencias como hasta ahora.
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