| boletin-turistico.com | |
| Revista Electrónica de Turismo | |
| Edicion nº 448 | |
| T U R I S M O - S O L I D A R I O
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| Jose M deJuan - MADRID
- “SOSTENIBILIDAD, COOPERACIÓN Y GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO EN EL DESARROLLO TURÍSTICO”
Dando ya por supuesto que la cooperación al desarrollo en turismo debe tratar de hacer todo lo posible por asegurar su sostenibilidad, vamos a avanzar y tecnificar un poco más el discurso que venimos trazando en estos artículos.
Es decir, ver cómo podemos progresivamente contribuir a materializar las buenas intenciones que a buen seguro iluminan la mayoría de de las donaciones y asistencias técnicas en este campo.
Partamos del hecho de que muchas iniciativas turísticas del mundo se venden como ecoturismo y como turismo sostenible y no resistirían el mínimo análisis filosófico Sin embargo, su poderosa imagen de “look naturalista” o de “look comprometido” resulta tremendamente atractiva para el público en general. Es lógico y esperable que el público en general no tenga conocimientos profundos de los conceptos del ecoturismo, del turismo rural y o del turismo sostenible.
Por ello, de momento no se puede dejar sólo en manos de la demanda turística, ni siquiera la más motivada y especializada, la selección de las iniciativas desde el mercado, que sería en todo caso mucho más sensible a las imágenes que a las realidades.
Sin embargo, no resulta tan lógico que en los organismos de cooperación al desarrollo, los técnicos con estos conocimientos profundos de turismo también brillen por su ausencia.
Más bien al contrario, la tendencia a la cooperación descentralizada añade continuamente actores e iniciativas a esta descoordinación general.
Hay que tener en cuenta que la competencia entre destinos es cada vez más feroz, y no se trata de un asunto menor, sino de un gran negocio. Las cifras que pueden parecer despreciables entre la masa de los flujos turísticos internacionales pueden representar la salvación para una pequeña comarca rural de España, o para una comunidad local en la selva de Centroamérica. Por ello los técnicos que nos ocupamos de asesorar este tipo de iniciativas debemos tomárnoslas muy en serio.
No se entiende como todavía la práctica totalidad de los organismos de cooperación nacionales o multilaterales, ni los entes gestores de los espacios naturales protegidos, ni la mayor parte de las ONG´s dedicadas al desarrollo local en América Latina y otros lugares del planeta, no cuentan con expertos en turismo; y sin embargo acometen proyectos de ecoturismo y turismo sostenible de gran envergadura económica de forma totalmente autosuficiente … en teoría.
De este modo, podemos encontrar como en un mismo país diversos organismos de cooperación y ONG´s se dedican a promover actividades de ecoturismo, cada uno por su lado y sin coordinar modelos filosóficos, modelos de intervención sobre el terreno, sistemas de evaluación, estrategias de marketing, etc.
No es raro que un ente dé por terminado tranquilamente su trabajo una vez que ha dado un pequeño curso de guías de ecoturismo y ha construido un pequeño albergue a la comunidad local, y deje en manos de dicha comunidad local las tareas de promoción y comercialización, para las que no está suficientemente preparada.
Será siempre mejor consolidar los cientos de iniciativas que ya se han iniciado y no solamente dedicarse a nuevas iniciativas y modelos.
En este mismo campo, bastaría cotejar el programa y la duración de los cursos de guías de ecoturismo en diversos destinos similares para encontrar disparidades de cientos de horas y programas que no se parecen en absoluto. Hablando de sostenibilidad, ésto no es sostenible.
¿Cómo se puede arreglar esta situación, si es que se puede y se quiere?. Francamente, está difícil. Un organismo puede asumir por su cuenta la coordinación de sus acciones en este campo; pero, ¿qué organismo puede asumir coordinar las acciones de todos los demás en el mismo campo, y con competencia?. Sólo la buena voluntad puede hacerlo.
La iniciativa privada también lo tiene difícil, dada la dispersión y atomización que es habitual en sectores emergentes o medio emergentes como el turismo activo y de aventura, el ecoturismo o el turismo rural (que luego asumen nombres muy diversos cuando se desarrollan en América Latina). De todos modos, un fortalecimiento asociativo potente de estos sectores empresariales sería una buena contribución a mejorar la coordinación de las acciones, ya que al menos se unifica y tecnifica el interlocutor.
Lo que está claro es que hace falta tal coordinación, por mínima que sea, y al menos los técnicos debemos hacer un esfuerzo de unificación de estrategias. Aquí es donde empieza a intervenir la gestión del conocimiento. Otra palabra de moda, que se usa para casi todo pero que aplicada a nuestro entorno implicaría de momento aglutinar, sistematizar y analizar la enorme cantidad de documentación y de experiencias prácticas que se han venido generando en los últimos años en torno al ecoturismo, al turismo sostenible y a conceptos productivos afines.
De cómo aprovechar todo ello, tendremos que hablar detenidamente otro día.
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