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Revista Electrónica de Turismo
Edicion nº 460

M E D I O   A M B I E N T E
José Manuel Delgado del Castillo - MADRID

- El calentamiento global y sus efectos sobre las zonas turísticas (SEGUNDA PARTE)

Hoy en día si hacemos un estudio de los últimos cuarenta años vemos que se está produciendo un aumento del nivel del mar de 2,5 milímetros al año y por ello si se hace una medición como señaló el Dr. Medina, en el 2050 el nivel habrá subido entre 12 y 15 centímetros porque “el ascenso se va acelerando”. Si esto se aplica a Canarias que será una de las zonas más afectadas por estos cambios porque al aumento del nivel del mar se une con las variaciones en el oleaje. Según éste experto en un documento -publicado por el Ministerio de Medio Ambiente- refleja “una clara tendencia de cambio de los temporales” en Canarias y señala que este “hecho se explica dada la distinta naturaleza de generación de oleaje Norte (oleajes generados en el Atlántico Norte) respecto al Sur (oleajes generados cerca de Canarias).

Efecto en las playas con respecto al cambio climático reveló que se estaba constatando un aumento del nivel del mar y, por tanto, una reducción de las playas. En Canarias, al igual que en Galicia, “el aumento es mayor que en el resto del litoral ya que en estas zonas se produce un aumento significativo de la altura de la ola”. La variación de la marea meteorológica en los próximos años será de 35 centímetros mientras que en la costa mediterránea será de 20 centímetros.

El informe además ha especificado que “considerando una playa rectilínea no colmatada de arena de 1.000 metros de longitud, una variación en las proximidades de la playa, generaría un retroceso en la mitad de la playa y un avance en la otra mitad”.

Informa de que las playas más susceptibles a este tipo de retroceso corresponden a las playas de la zona Norte del Mediterráneo, sobre todo las de la Costa Brava, “siendo de especial relevancia el efecto en las islas Baleares y también en el Sur de las Islas Canarias.

En estas zonas, el retroceso puede superar los 50 metros” y que en el resto del litoral este hecho puede suponer valores de unos 20 metros. En el documento también se destaca que las infraestructuras del litoral deberán adaptarse a los cambios en el oleaje y en el mar provocados por el cambio climático pues los cálculos iniciales que se hicieron para construirlas ya no serán válidos y necesitarán nuevas adaptaciones.

Además sabemos que hoy en día y más en España existe un gran conflicto entre las preocupaciones ambientales y los intereses económicos y turísticos. Para España el turismo representa una parte muy importante de su producto interior bruto y para muchos países en otras ocasiones, estas atracciones turísticas representan la mayor parte de los ingresos de los países donde se encuentran, por lo que su pérdida como destinos preferentes podría conllevar graves problemas económicos. Si ponemos el caso de la Gran Barrera de Coral sólo la explotación turística les está generando 2.000 millones de libras cada año, por ello hay que poner los límites y prevenir futuras acciones que nos depare el calentamiento global.

Como ya se sabe la relación del futuro del medio ambiente y el turismo se presenta hoy en día más incierto a corto plazo. Igual que antes fueron antagónicos y posteriormente en los años noventa se convirtieron en compatibles habrá que hacer un esfuerzo y poner los medios para equilibrar el sistema de calentamiento global con el uso racional de los recursos turísticos.
Los estudiosos del cambio climático nos auguran un futuro problemático y comenta que los próximos años habrá más sequías, más inundaciones y además que la temperatura medio subirá más de cinco grados a final de siglo. Hoy en día el cambio climático está causando daños millonarios al turismo.

Además hay otro dato que revela que si seguimos en esta tendencia para el año 2030 se perderán 300 millones de euros anuales en reparar los daños por las inundaciones y en las represas hidroeléctricas con menor generación de energía, en sistemas de riego artificial para soportar la falta de agua y las altas temperaturas.

Un numeroso grupo de científicos de todo el mundo divulgó en París un informe que volvió a poner el alerta sobre los cambios que se vienen como consecuencia del calentamiento global. Ya nadie discute que la emisión de dióxido de carbono y otros gases, provocados por coches, las fábricas y todos los derivados del petróleo, está generando un efecto invernadero en la atmósfera que en pocos años generará problemas irreversibles frente al turismo y que además nos está elevando la temperatura media así como una mayor inestabilidad en las precipitaciones.

Si además vemos que se está produciendo este cambio con respecto a las temperaturas otra consecuencia lógica será el aumento del deshielo de los glaciares. Si ponemos el caso de Argentina, de los 50 registrados en la Patagonia, 48 glaciares ya están retrocediendo. A nivel global, esos deshielos —más el previsto en la Antártida— van a colaborar con el aumento de los mares del mundo. En Argentina se estima que el mar llegará a subir entre 35 y 60 centímetros hacia el 2100. Además de éste dato lo podemos corroborar con el caso de las Islas Canarias como hemos comentado antes, donde las playas, si no se protegen, podrían seguir siguiendo la misma tendencia.
Ese escenario que estamos viviendo hoy en día nos tiene que poner el alerta ante el impacto que tendrá el efecto invernadero en el turismo en nuestro país los próximos años.

Si esto lo aplicamos a los ríos, está claro que pueden llegar a perder hasta un 30 por ciento de su caudal dentro de veinte años y aunque aumentarán las precipitaciones, las altas temperaturas harán que el agua se evapore a mayor velocidad. Según el Centro de Investigaciones Científicas de Madrid (CSIC), en menos de 30 años los caudales serán tan pobres como en la década de los años 60.

Otro estudio, conducido por el Dr. Barros y financiado por la Fundación Torcuato Di Tella, estima que el caudal de los ríos Colorado y Negro caerá un 32 por ciento para el año 2030. Esto, dice el informe, generará "pérdidas de generación hidroeléctrica de unos 206 millones anuales".

¿Es inexorable que todo esto ocurra? La pregunta no tiene hoy una respuesta segura, pero el mundo empieza a asumir como inminentes —poco más de 20 años lo son— las peores consecuencias del calentamiento global.

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José Manuel Delgado del Castillo
Universidad Antonio de Nebrija.
Coordinador de Formación de la Escuela de Ciencias de la Salud.


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