Turismo Rural
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Turismo y Mundo Rural

El hábitat rural tradicional

Los cambios que se produjeron a partir de la revolución industrial provocaron el declive de la sociedad rural. Este modelo de sociedad se caracteriza por la existencia de dos tipos de doblamiento o hábitat: disperso y concentrado.

Las diferencias entre ambos se deben tanto a factores físicos como humanos:

  1. La presencia del agua ha sido tradicionalmente uno de los principales motivos que han atraído el asentamiento de la población.
  2. El relieve, debido a la mayor o menor accesibilidad y facilidad para las comunicaciones.
  3. La evolución histórica también ha sido determinante, como la posibilidad de defensa ante las invasiones, el desigual reparto de la tierra o las posibilidades comerciales de cada una de las distintas zonas.

Poblamiento rural disperso

Predomina en la franja que recorre la cornisa cantábrica, desde Galicia hasta el País Vasco, y en algunos lugares del litoral mediterráneo y el interior de Andalucía.

Generalmente está ligado a un tipo ligado a un tipo de hábitat concreto, en el que el terreno se explota de forma individual por parte de una familia, y la vivienda, las tierras de labor y las edificaciones propias de las explotaciones agrícolas están unidad. Es el caso de los caseríos vascos, las masías catalanas o los cortijos andaluces.

Actualmente, las explotaciones agrícolas basadas en este tipo de doblamiento y aprovechamiento del suelo están desapareciendo. Muchas de las viviendas han sido abandonadas, han sido aprovechadas como según da residencia, o se han dedicado a función es económicas no agrícolas, como el turismo rural.

Problamiento rural concentrado

        Este tipo de doblamiento es más característico del interior peninsular. Atendiendo a su tamaño, estos núcleos rurales tienen fundamentalmente dos tipologías:

  1. En la zona septentrional, en torno a los ríos Ebro y Duero y cerca de las cordilleras montañosas de Pirineos, Cordillera Cantábrica y Sistema Ibérico, ha predominado un poblamiento concentrado caracterizado por su pequeño tamaño y la existencia de múltiples edificaciones diseminadas por todo el territorio, dedicadas a los diferentes usos ganaderos.
  2. En la zona meridional, en torno a las cuencas de los ríos Guadiana, Guadalquivir y Tajo, el doblamiento rural adquiere tamaños medianos y grandes.

La transformación del medio rural

Durante las últimas décadas, el medio rural ha sufrido una serie de transformaciones muy ligadas a la evolución del pais, que han afectado a su fisonomía, el tamaño de los pueblos o a la forma de las casas, así como a sus fundones.

En general, los pueblos españoles tienen escasos efectivos demográficos y una población envejecida, debido, sobre todo, al éxodo rural de los años sesenta y setenta.

Hoy en día, muchas viviendas están siendo recuperadas gracias al desarrollo del turismo y de las segundas residencias, y al retorno de personas mayores tras su jubilación, pero esta recuperación no afecta a todos los núcleos por igual. Las poblaciones mayores de quinientos habitantes, las costeras, las periurbanas y las que se encuentran en enclaves naturales singulares o protegidos han evolucionado positivamente, debido a las mayores posibilidades de desarrollo económico que presentan.

Sin embargo, los pueblos más pequeños o enclavados en lugares más inaccesibles han evolucionado negativamente; aunque se reconstruyen las viviendas, estas solo se ocupan durante el verano y los servicios suelen ser escasos.

La presencia del mundo rural

La mayor parte de los núcleos rurales españoles se localizan en el interior peninsular, siendo además en esta zona donde se concentran los pueblos más pequeños.

Las poblaciones de la cornisa cantábrica tienen un mayor tamaño debido a la agrupación administrativa de parroquias, casas y aldeas que constituyen una única unidad administrativa, mientras que las poblaciones interiores del norte peninsular son más pequeñas.

Los pueblos del interior cercanos al litoral han evolucionado positivamente debido a la alternativa que ofrecen a la presión turística que sufre la costa.

El Turismo Rural

Una de las vías que ha seguido el mundo rural en los países desarrollados para enfrentarse a su declive es lo que se conoce como turismo rural.

Este nuevo tipo de turismo trata de acercar al viajero a núcleos rurales, principalmente del interior, y le da la oportunidad de conocer cómo se desarrolla la vida en el campo o en una pequeña aldea, y de practicar, además, ciertas actividades y deportes en contacto con la naturaleza (senderismo, rutas en bici, a caballo, o simplemente contemplar los paisajes).

El alojamiento se realiza en lugares especialmente acondicionados para albergar visitantes: cortijos, casas-cueva, albergues rurales, posadas, casas rehabilitadas, etc.

Aunque todavía son muy pocos los que practican el turismo rural, sobre todo si se comprara con el turismo más convencional, lo cierto es que la evolución de esta actividad está siendo muy rápida. El turismo rural está experimentando un crecimiento anual del 6%, es decir dos puntos porcentuales por encima de la tasa promedio de crecimiento global del turismo.

En definitiva, el turismo rural permite también diversificar los componentes de las economías rurales que, de otro modo, estarían condenadas a desaparecer, con los consecuentes costes humanos y económicos.